n. 2   abril - junio 2003


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  El Espíritu de LA BULA "Cum Nulla" en la Orden Hoy Día
     

Durante el pasado año tuvieron lugar diversas clases de celebraciones alrededor de todo el mundo para conmemorar el 550º aniversario de la bula "Cum Nulla", del Papa Nicolás V, que dio la aprobación papal para las monjas Carmelitas y los laicos Carmelitas. Este número de CITOC se centra en la visión de los diferentes modos en que el espíritu que subyace a la bula puede continuar enriqueciendo a la Orden con una apertura a nuevas formas de vida Carmelita.


E
l espíritu de la bula "Cum Nulla", dada por el Papa Nicolás V al Prior General Juan Soreth, a petición del prior carmelita del monasterio de Florencia hace 550 años, continúa afectando a nuestra Orden. La carta papal abrió el camino a la Orden para admitir a las mujeres que habían solicitado incorporarse y también a los laicos que deseaban vivir nuestra espiritualidad permaneciendo en sus propias casas.

Era el comienzo de la realidad de que la vida Carmelita no es sólo para ser vivida por hombres y en la forma tradicional en que se había vivido. De hecho, la Orden aprendió la adaptación a "los signos de los tiempos" ya desde el principio en el siglo XIII, cuando fue obligada a pasar de una existencia estrictamente eremítica a un estilo de vida mendicante. Nuestros 800 años de historia han hecho frente a muchos otros cambios. La mayoría de los discernimientos que hemos hecho de " los signos de los tiempos" han sido vistos con buenos ojos por los historiadores. Una actitud de apertura a nuevas interpretaciones o énfasis han traído con frecuencia nueva vida y fervor a la Orden.

Hoy nuestros documentos aún dan voz a ese espíritu de la Bula "Cum Nulla". Las Constituciones de 1995 exigen la ‘vida en comunidad’ que ha de ser reflejo de la comunión de la vida trinitaria (# 29). Siguen el propósito de la comunidad de Jerusalén, según es recordado en los Hechos de los Apóstoles, como segundo modelo de vivir la vida Carmelita ( # 30)

Esta misma estipulación constitucional llama a los Carmelitas a estar "abiertas al desarrollo de nuevas formas de comunidad" , muy en la línea del espíritu de la Orden que resultó en el escrito "Cum Nulla" del Papa Nicolás V.

Así pues, ¿cómo está sucediendo esto en la Orden hoy día?

 

 
   
(Arriba) El Prior General, Joseph Chalmers, recibe la Profesión Solemne del Hno. John David de la comunidad de Ermitaños Carmelitas de Cristóval, Texas (USA) La celebración de la incorporación de los ermitaños tuvo lugar el 27 de abril de 2003.  

El fenómeno de los eremitaños Carmelitas

Es bien conocido que los primeros Carmelitas fueron eremitas. Parece ser que se trataba de hombres procedentes del Este de Europa quienes fueron a Tierra Santa para "vivir en obsequio de Jesucristo". Se sintieron atraídos por la historia sagrada asociada al Monte Carmelo y muchos comenzaron a vivir allí, dando culto a Dios en la soledad y el silencio.

Aunque la mayoría de los Carmelitas viven en comunidad y están comprometidos en un apostolado activo, según parece la Orden nunca ha dejado de tener sus eremitas, que han abrazado el proceso contemplativo con una vida de soledad.

No obstante, hoy día esta forma de vida religiosa está ganando más atención y van siendo más quienes la practican. Quienes hoy han optado por ser eremitas están presentes en Estados Unidos, Indonesia, Brasil, Italia y Francia.

Por otro lado, también ha florecido en nuevas ramas en la vid del Carmelo. En los últimos cinco años tres grupos de comunidades de vida eremítica se han incorporado en la Orden. Otra comunidad de eremitas se ha afiliado ella misma a la Orden y está comenzando el proceso de incorporación . Aunque quizá el número sea pequeño, representan un incremento geométrico respecto al número anterior de eremitas en la Orden. ¿A qué se debe este repentino y renovado interés en esta forma antigua de vivir la vida Carmelita?

El Prior General, Joseph Chalmers, dijo: " Creo que es un deseo de soledad que forma gran parte de nuestra espiritualidad pero no de la vida de nuestro mundo". "Hoy nuestra vida es tan frenética que hay un verdadero deseo de descubrir a Dios en el silencio y en la soledad."

Como en cualquier búsqueda religiosa, los eremitas también necesitan poder examinar sus vidas con una persona de experiencia como modo de ayuda para prevenir las dificultades que surgen del empañamiento del entusiasmo eremita y de la extinción de sus ideales. Se cree que por esta razón los eremitas Carmelitas se reunieron en comunidad. Mantuvieron sus ideales eremíticos y, a la vez, se sentían arropados por la comunidad para hacer seguro que tenían sus pies sobre la tierra.

La priora de las eremitas Carmelitas de Monteluro ( Florencia), Italia, Sor Maria di Gesú, dijo : " Pertenecer a la Orden es un regalo de Dios. Significa no sólo ser Carmelita en el sentido jurídico sino también ser herederos al carisma que es vivir en el presente este antiguo don gracias al Espíritu Santo. Durante años hemos esperado este momento ya que se acepta que nuestro intento de vivir el carisma de un modo nuevo, como eremitas que viven en comunidad, no separadamente sino vivir nuestra diversidad en comunión, es seguramente un enriquecimiento para todos.".

Esta comunidad de mujeres eremitas celebró su incorporación en la Orden el 30 de marzo cuando el Prior General recibió los votos de Sor Maria , quien después recibió los votos de los otros miembros de la comunidad.

El prior de los Eremitas Carmelitas de Christoval, Texas (USA), P. Fabian, dijo: " Mi idea de crear una Ermita Carmelita nació de mi amor al Carmelo y sus tradiciones. Como miembro de la Tercera Orden, me impresionaba la simplicidad bíblica de la Regla y por el modo original eremítico de vida que preveía."

La ermita que está situada sobre 100 acres de onduladas montañas con árboles, al sur de la ciudad de San Angelo, en la zona más septentrional alcanza el desierto de Chichuahuan, justo fuera de la diminuta población de Christoval. El 8 de diciembre de 1999 la comunidad fue formalmente afiliada a la Orden Carmelita y el 9 de noviembre de 2002 fue oficialmente incorporada a la Orden. El Prior General, Joseph Chalmers, y el Consejero General para Norteamérica, William J. Harry, viajaron a Chirstoval los días 26 y 27 de abril de 2003 para participar en una celebración para la incorporación. También participaron algunos representantes de las Provincias del Purísimo Corazón de María y de S. Elías.

El P. Fabian dijo que "después de muchos años de vivir en la ermita, preveo una vida que es una combinación armoniosa de fraternidad, como la Regla de S. Alberto establece, acompañada por el silencio , la soledad y la importancia de la celda para la oración." " Todo esto junto dan armonía y equilibrio a la vida eremítica Carmelita."

El escenario en Christoval es tradicional. Cada celda es realmente una casa separada compuesta por un estudio, capilla, dormitorio, baño y "porche". Una celda está separada de la próxima por un jardín cercado y con su propia entrada privada. Las celdas están construidas alrededor de la capilla.

Cada eremita tiene tiempo libre para descansar, leer o para la correspondencia cada tarde. Los domingos y días de fiesta Carmelita, el día está menos estructurado en el trabajo y proporciona amplio tiempo para leer o estudiar y también para dar un paseo comunitario. La recreación común tiene lugar los domingos y también los encuentros comunitarios. Estas reuniones fraternas estrechan los lazos de la vida comunitaria.

El P. Fabián dijo que " el monasterio se sustenta a sí mismo por la crianza y venta de cabras Boer y por la producción de panes, mermeladas y dulces, que vendemos localmente y por correo. No hay un ministerio formal fuera de la vida de oración y contemplación, aunque la eucaristía diaria en nuestra capilla está abierta al público."

 
(Arriba) La comunidad de las Ermitañas Carmelitas de Chester, NJ, (USA) en la nueva capilla el 21 de abril de 2003. (CITOC foto)

A unos 90 minutos en coche desde la ciudad de Nueva York , fuera de la población de Chester, New Jersey, vive un grupo de mujeres eremitas Carmelitas. " Nosotras intentamos vivir tan cerca como podemos de la Regla original Carmelita. Por ejemplo, cada eremita vive en una ermita separada en el silencio y la soledad del desierto con el digno orden de oración que comienza y finaliza cada día", cuenta Sor María de Jesús y S. José." Además de compartir en soledad el trabajo común de cocinar, limpiar y el mantenimiento de la propiedad, cada eremita contribuye al sustento financiero del Carmelo por el desarrollo creativo de sus dones y talentos."

Las eremitas Carmelitas de Chester se incorporaron a la Orden el 22 de enero de 2001.

La priora de Monteluro dijo: " Si tú quieres dar fruto es fundamental tener firmemente plantadas las raíces y, al mismo tiempo, estar abiertos a los nuevos caminos del Espíritu. ¡La Orden es nuestra raíz! "

Hay una tensión en la espiritualidad Carmelita entre la ciudad y la cima de la montaña. Es una tensión saludable que ha producido muchos santos a lo largo de los 800 años de la Orden. En nuestros días estamos viendo un resurgir del modo eremítico de vida y especialmente de comunidades de eremitas. Es como un volverse a centrar en la cima de la montaña después de años de trabajar en la ciudad.

La opinión del P. General es que esto muestra que la antigua tradición Carmelita es aún capaz de producir nuevos brotes. Así dijo : "Es todo un signo de salud de nuestro carisma. Es sencillamente un poner la atención en un antiguo modo de vivirlo."

Algunas partes de este artículo se basaron en un artículo de la Revista Carmelita Vol. 41, # 1 Enero – Febrero 2002.



La comunidad trae nueva vida a "el Carmine" de Florencia- Cuatro familias laicas se unen con los frailer para formar comunidad

La bula papal "Cum Nulla" fue realmente escrita para lanzar una cuestión sobre "nuevas formas de vida Carmelita" con la que la comunidad de Florencia estaba comprometida. Unos 550 años después, el antiguo monasterio del Carmine está aún abierto a una nueva forma de vida comunitaria.

Para aquellos que no han visitado el "Carmen" de Florencia antes, el cambio no es inmediatamente perceptible. Pero al pasar la puerta para entrar en la clausura de los Carmelitas observas que no es exactamente otra comunidad religiosa.

Desde hace casi diez años, la antigua casa de los Carmelitas de Florencia ha sido casa para una nueva y diferente clase de comunidad Carmelita. Ahora, además de tres sacerdotes Carmelitas de la Provincia Italiana que cuidan de la basílica, hay otros 26 miembros en la comunidad, procedentes de cuatro familias diferentes y una virgen soltera consagrada. El miembro más reciente de la comunidad nació en febrero de este año.

Obligados por los inminentes problemas de la disminución de frailes y el mantenimiento de una de las casas más antiguas de la Orden, la Provincia Italiana salió al paso en busca de una solución, según parece con una apertura a nuevas formas de vida comunitaria. Halló la solución en compaginar dos de los apostolados provinciales, el de la basílica del "Carmen" y el de " La Famiglia", un grupo de la Tercera Orden de la Provincia.

La Famiglia ( La Familia) fue fundada en 1948 y ha resultado ser un movimiento muy activo que busca vivir el estilo de la comunidad de la primitiva Iglesia en los tiempos modernos. Intenta reunir a las varias clases sociales en un diálogo y colaboración para una sociedad mejor.

Cuando fue entrevistado para un artículo sobre esta comunidad diferente en 1999, el P. Tiziano Ballarin, prior de la comunidad entonces, dijo : " Me gusta. Es muy humana."

Algunos de los miembros de la comunidad crecieron en el movimiento. Por tanto, para algunos parecía algo natural el hecho de incorporarse a la comunidad del Carmine. " Nosotros ya vivíamos un tipo de comunidad juntos. Era algo positivo y así parecía acertado intentar esto para profundizar en nuestra espiritualidad del Carmelo."

Vivir en esta particular forma de comunidad previene a las familias del aislamiento que con frecuencia puede desarrollarse cuando buscan una profundidad espiritual en el mundo de hoy. Es positivo tener a otras familias alrededor quienes buscan las mismas cosas. Este tipo de vida común les permite compartir y ayudarse unos a otros.

La comunidad tiene un ritmo básico. El trabajo dentro de la comunidad es por una semana y va siendo rotativo. Todos los miembros de la comunidad participan en la liturgia y el cuidado de la basílica. El dinero procedente de los trabajos de fuera y de la basílica se junta y todos los gastos se distribuyen según las necesidades.

El P. Tiziano indicó que el servicio de los Carmelitas ha evolucionado debido a la presencia de familias como parte de la comunidad. Ahora vienen parejas de jóvenes casados para conferencias. Estas parejas se benefician de la teología de los sacerdotes y de la experiencia vivida por las familias en la comunidad.

Como cualquier intento de vivir en comunidad, hay obstáculos por superar. No obstante, una conversación de cualquier duración sobre por qué participan en esta forma de vida comunitaria está salpicada generosamente de comentarios sobre el mutuo apoyo recibido para vivir la vida cristiana.

Este artículo está basado en un artículo de la Revista Carmelita, Vol 38, 1999.


 

La Provincia Holandesa reconsidera la vida común

 

 
   
  La comunidad carmelita en Boxmeer  (CITOC foto)

Cada mujer vino a ponerse en contacto con los Carmelitas de un modo diferente.

Bep de Vreede, miembro de un equipo pastoral de la parroquia de Dordrecht, había trabajado ya durante 20 años como coordinadora de trabajo pastoral en un arciprestazgo de la diócesis y fue puesta en contacto con los

carmelitas durante una semana de reflexión con su equipo pastoral. Ella espera hacer su compromiso final el 9 de junio.

Anne-Marie Bos, ahora estudiante de teología y miembro de la comunidad Carmelita de Dordrecht, había conocido a los Carmelitas toda su vida. Algunos iban a su parroquia y algunos eran amigos de sus padres. Ella hizo su compromiso inicial en junio de 2001.

Sanny Brujis se trasladó a Nimega para estudiar teología en la Universidad Católica y fue puesta en contacto con el Instituto Tito Brandsma y con la iglesia de Nimega donde los Carmelitas celebraban la eucaristía con algunas de las hermanas. Ella es ahora formadora para la Provincia Holandesa.

Pero cada mujer se sintió llamada al Carmelo por razones notablemente similares.

"Yo sentía un profundo deseo de compartir mi vida con otros que vivieran en la tradición de la contemplación y la acción", contó Hohanna ( Jo) Maria Gooseens, que hizo su compromiso inicial en 1985.

Sanny quería aprender más sobre el misterio de la vida de Dios. Vino con un ideal de un mundo mejor y con hambre y sed de Dios.

Ann-Marie encontró en el Carmelo el espacio del que se sentía necesitada. Dice así. " Necesitaba el espacio para hallar mi propia relación con Dios y buscar la dirección en la que El me guía."

Bep se dio cuenta de que había estado en contacto con los Carmelitas antes de 1970. Después tuvo un profesor Carmelita de teología. En 1977 – 79 estuvo en formación pastoral con otro Carmelita. En 1980 viajó a Filipinas y se encontró con cuatro Carmelitas holandeses en el priorato Carmelita de S. Francisco. Durante la dirección espiritual creció su interés por la Regla del Carmelo, la espiritualidad y el carisma Carmelitas. Después descubrió que la Provincia Holandesa estaba abierta a admitir mujeres para vivir en comunidad al lado de los frailes.

En 2002 , en la Provincia Holandesa, habían nueve monasterios Carmelitas con 125 hermanos y 13 hermanas. También hay cuatro monasterios de monjas Carmelitas con 49 hermanas. Además hay 14 miembros asociados de la provincia de todas partes de los Países Bajos y 50 miembros laicos, dos grupos de Laicos Carmelitas afiliados a la Provincia.

En un principio se hacía referencia a las mujeres como " miembros no canónicos" de la Provincia. Eso ha cambiado. El Provincial dela Provincia Holandesa, Tjeu Timmermans, responde que " los votos privados son canónicos. Creemos que es mejor hablar de (las mujeres como) miembros de la Provincia con votos privados y un contrato civil."

Los votos privados son ratificados por un contrato legal entre la Provincia y la mujer en particular para darle a ella los derechos materiales que tienen los frailes. Tjeu expresa que " el contrato es un contrato entre la Provincia Holandesa y la mujer. En el contrato se explica que esta mujer vive de acuerdo a los votos de obediencia, pobreza y castidad en una de nuestras comunidades; que ella comparte todos sus bienes y sus ingresos con la Provincia; que participa en todo lo que pertenece al miembro normal de una comunidad y de la Provincia; que puede ser invitada a trasladarse de una comunidad a otra. Ella declara que ha hecho su elección con libre voluntad."

¿Por qué esta nueva forma de vivir la vida Carmelita? Sanny dice que " hay un anhelo real de ser activos y contemplativos. Los Carmelitas de la ciudad de Nimega eran una comunidad vital mientras que otras comunidades que visité no tenían ese espíritu. Y la comunidad ve más natural vivir con mujeres y hombres."

Jo Goossen explica su propia llamada a este estilo nuevo de comunidad. Contó que " durante los setenta había dentro del Carmelo en los Países Bajos un comienzo prudente de hablar acerca de la participación de las mujeres en la Primera Orden. Hubo aún posibilidades de diferentes niveles ( o participación) en el Carmelo en nuestra Provincia. Eso era para mí exactamente lo que yo quería." En este tiempo el llamado "Movimiento del Carmelo" todavía no había nacido. " Así, después de años de hablar, rezar y esperar, se hizo realidad un viejo sueño. Fue una posibilidad una vida de hombres y mujeres juntos en comunidad llevándose a cabo la espiritualidad Carmelita."

Anne-Marie expresa que "cuando descubrí que había una posibilidad para las mujeres en la Primera Orden del Carmelo, sentí que este modo de vida era para mí . Hombres y mujeres que viven juntos en una comunidad, sobre una misma base, es ,en mi opinión, el modo más natural de vida comunitaria."

Bep dice que " creo que no es accidental que, en un momento dado de mi vida, el Carmelo y los Carmelitas se hicieran presentes en mi vida." " Había una invitación y una posibilidad real de profundizar mi itinerario espiritual por la búsqueda de Dios junto con mis hermanos y hermanas en el Carmelo, en una comunidad. Y ahora tenemos la posibilidad de inspirarnos unos a los otros, como hombres y mujeres y hermanos y hermanas, al vivir juntos como Carmelitas en comunidad y trabajando juntos en medio de la gente."

Y ¿cuál ha sido el impacto que ha tenido esta nueva forma de vida comunitaria en la Provincia? Respecto a ello Tjeu reflexiona. " La Provincia ha sido enriquecida por la presencia y participación de todos, también por la presencia y participación de las mujeres. Su presencia es muy aceptada y normal No he oído ningún comentario negativo sobre ello durante mi período como Prior Provincial."

"La presencia de hombres y mujeres en la comunidad crea una mutua aceptación... modifica una actitud y una atmósfera "demasiado masculina" en las comunidades. También modifica la imagen de Dios."

"Nosotros algunas veces vivimos con el dolor de las mujeres por su posición en la Iglesia o por ser vistas con frecuencia en nuestra sociedad y cultura como objetos de abuso. Esta nueva forma de comunidad nos invita a crecer en el respeto a las otras personas, hombres y mujeres. Nos invita a crecer en la fraternidad y la hermandad según el evangelio."

 

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