n. 2   abril - junio 2005


Recuerdos de los Priores Generales de Juan Pablo II

Falco Thuis, O. Carm., (1971-1983)

El P. Falco Thuis, Prior General desde 1971 hasta 1983, tuvo un breve encuentro con el papa Juan Pablo II después de su elección. El P. Falco fue miembro del Consejo de la Unión de Superiores Generales (USG) cuando el Papa dio un discurso a los Superiores Generales de las diversas Órdenes, siendo visto este discurso como duro. Uno de los puntos trató de la opción, bastante radical, de los religiosos por los pobres. En algunos círculos de la Iglesia este compromiso era visto como la elección de los religiosos para ser comunistas.

El Consejo de la USG decidió que se debía idear alguna respuesta y dirigirla a su presidente, el superior Jesuita P. Arrupe, para contactar con el Papa. Posteriormente en otoño, el Consejo USG fue invitado a una hora de encuentro con el Papa, seguido por la cena en su residencia.

Los siete miembros del USG que estaban en Roma en ese momento repartieron los diferentes puntos que deseaban tratar con el Papa. "A mí se me encomendó la tarea de señalar que los superiores reciben malas noticias de abajo, pero no aliento desde arriba. El Papa presidía la mesa. Recuerdo que él estaba dando golpecitos con su lápiz sobre la mesa de trabajo y tuvo poco o nada que decir sobre este punto. Pero él se rió de mi comentario y dijo: "Tú estás en la misma situación que el Papa. ¿Quién anima al Papa?"

En el mismo encuentro el Superior Salesiano presentó quejas sobre la frecuencia con que en Latinoamérica los religiosos son acusados de ser comunistas por sus obispos. Este fue un punto muy importante para el papa que había vivido bajo el comunismo en su tierra.

"Al P. Arrupe se le encomendó la tarea de plantear el tema de la política laicista que la Iglesia había experimentado desde Pablo VI. Se rumoreó que Juan Pablo II, siendo obispo de Cracovia, ni siquiera quiso enviar ninguna de estas peticiones a Roma. El Papa explicó que este era un asunto muy importante para los cardenales en las reuniones anteriores al cónclave y que él sólo secundaba los deseos de los cardenales para ver la práctica reforzada.

"También nos quejamos sobre las dificultades que los religiosos estaban teniendo con el cardenal encargado de Propaganda Fide. Pero fue tres años antes de que el Papa lo destituyera. Aunque el papa Juan Pablo II nos agradeció nuestra aportación no estoy seguro de hasta que punto actuase conforme a lo que le habíamos dicho."

Ese encuentro fue seguido por una hermosa comida que duró hasta después de las 9,00 de la noche. Hubo muchas conversaciones informales en la mesa. Fue realmente muy agradable. Él me habló sobre Holanda y su impresión de que la Iglesia allí era muy liberal. Cuando fuimos saliendo, nos dio a cada uno un rosario. Tengo una foto en la pared de mi habitación que recoge el momento en que él me da el rosario. Todos se están riendo porque acaba de decirme: "No te hará ningún daño".

"Diría que Juan Pablo II fue bastante duro con nosotros. Pero también fue muy amable al recibirnos y escuchar nuestras preocupaciones."

"También visité al papa cuando era obispo de Cracovia. Estuvo muy afable. Dijo que ‘sería bueno si tú, como Padre General anunciases en el Capítulo que voy a hacer parroquia la iglesia Carmelita de Cracovia’. Así lo hice en el Capítulo y recuerdo que un par de Carmelitas comenzaron a llorar. Eso era algo muy importante para la Provincia Polaca. Era un apoyo para ayudarles a vivir."

"En el Sínodo sobre la Familia de 1980 era yo uno de los diez representantes de los religiosos. Las comisiones del Sínodo, y también la comisión en la que yo estaba, habían desarrollado algunas ideas hermosas de verdad en una variedad de aspectos, tales como el modo en que los divorciados podrían participar en la vida de la Iglesia. Me defraudó que el Papa no considerase esos puntos. En su discurso final dijo que ‘esos puntos se estudiarían más a fondo lo cual es lo mismo que decir que serían echados en olvido."

Durante el Sínodo todos los participantes tuvieron la oportunidad de almorzar con el Papa, pero aquellas comidas fueron ocasiones más formales que cuando el Papa acogió al Consejo USG.

El 17 de febrero de 1980 el Papa Juan Pablo II vino en visita pastoral a la parroquia Carmelita de San Martino ai Monti en Roma. "Recuerdo a una mujer que se acercó al Papa y le preguntó por qué a las chicas que generalmente ayudan en el altar no se les permitía participar en la misa con él. El dijo: ‘No tengo que ver nada con el asunto.’ Pero le honra mucho haberle planteado el tema."

"Debo decir que tuvo grandes gestos para construir las relaciones entre el Vaticano y las comunidades religiosas en Roma. Invitaba a las comunidades a venir y celebrar la eucaristía de la mañana con él. Nos hablaría. Ningún Papa antes de él había invitado nunca a tantas personas de fuera de la Curia para la cena y comida con él."

"A algunos no les gustó que el Papa estrechara las manos de los dictadores. Todavía puedes escuchar comentarios de que él estuvo en el balcón con Pinochet. Pero lo más importante era que les hablaba muy duramente a estas personas sobre los derechos humanos y la libertad. ¿Cómo iba a hablar con ellos si no se encontraba con ellos?"

"Pudo ser también muy duro con nosotros sobre asuntos de la Iglesia. Su interpretación de algunos puntos del Vaticano II no era necesariamente como algunos lo han interpretado. Pero pudo también demostrar que tenía sentido del humor."

"Yo era miembro de la Comisión de Justicia y Paz de la USG cuando el arzobispo Romero fue asesinado. Organizamos una hermosa misa en la iglesia del "Gesú" en Roma. No hubo mucha participación de cardenales y obispos. Descubrimos que ellos lloraban su muerte como un sacrilegio por ser un Obispo a quien mataron. No lloraron su muerte por haber sido asesinado por luchar por los pobres. En el Vaticano la teología de la liberación fue el velo gris echado sobre la muerte heroica del arzobispo Romero."

John Malley, O. Carm. (1983-1995)

"Recuerdo el año 1995, cuando habíamos celebrado el Capítulo General, al final del mismo hubo una audiencia con el Papa. Yo estaba hablando con el Papa sobre el nuevo P. General elegido, P. Joseph Chalmers. Y miraba al P. Lukasz Semik, Provincial de Polonia que hablaba con el arzobispo, Stanislao, secretario particular del Papa. Ambos dialogaban con gran entusiasmo y riéndose. Después de la audiencia, enseguida Lukasz se acercó a mí con una gran sonrisa para decirme que el Papa estaba muy contento porque en los 12 años (de mi generalato: 1983 a 1995) él no había tenido ningún problema con los Carmelitas. Ningún teólogo había tenido que ir con el Cardenal Ratzinger por algún asunto doctrinal, ninguna ocasión en que hubiese habido algún problema con la sexualidad, con la economía o con algún otro tema."

"Especialmente durante las visitas que Juan Pablo II hizo a nuestras parroquias carmelitas de Roma le descubrí como una persona normal, como un sacerdote, como un párroco cercano a sus parroquianos. Cuando él hacía una visita a una parroquia Carmelita en Roma yo debía estar presente con el P. Provincial y con el párroco. Realmente veía a Juan Pablo II como el obispo de Roma. Dedicaba unas cuatro horas a cada parroquia y siempre tenía la misma manera de realizarla: como el obispo de Roma, como un sacerdote. No como el Papa lejano de la gente. Era como un párroco para su gente.
Disfrutaba reuniéndose con los distintos grupos apostólicos de la parroquia, con los niños y sus madres, con los ancianos y con los enfermos. Todos los domingos que Juan Pablo II no estaba de viaje fuera de Italia celebraba la misa en una parroquia de Roma y realizaba la visita. No lo hacía como una obligación sino con un gran placer por estar con cada parroquia, con los parroquianos.

Las ceremonias en el Vaticano se celebraban con toda solemnidad pero lo que a Juan Pablo II le atraía de verdad, y disfrutaba con ello, era estar cerca de la gente. Realmente era un Papa cercano.

Joseph Chalmers, O. Carm. (1995-    )

El P. Joseph Chalmers es el actual Prior General y fue elegido para un primer mandato en el Capítulo General de 1995 y reelegido en el 2001. Durante estos dos generalatos el Papa Juan Pablo II ha escrito algunas cartas (véase el recuadro en la pagína 13) al Prior General y a la Familia Carmelita sobre algunos aspectos de la espiritualidad Carmelita.

En 1997 la Familia Carmelita celebró el 750º aniversario de la aprobación de la Regla por el Papa Inocencio IV en 1247. Pero hasta finales del año siguiente no pudo el Consejo General tener un encuentro con Su Santidad para celebrar este gran acontecimiento.

"Le presenté al Papa una copia de la Regla en una audiencia general y a la mañana siguiente los miembros del Consejo General concelebraron una misa con él", dijo el P. Joseph. "Fue una ocasión muy hermosa. Después de la misa tuvimos la suerte de hablar con él sobre los acontecimientos del año anterior."

"Tuve el privilegio de estar en Roma en octubre de 1978 cuando fue elegido el Papa Juan Pablo II. Era yo por entonces estudiante en la Universidad Gregoriana y vivía en la casa internacional Carmelita de S. Alberto, muy cerca del Vaticano. Aquel hecho ha permanecido conmigo como una permanente memoria."

El alcance del reportaje de los medios de comunicación por todo el mundo durante la última enfermedad y la muerte del Papa ha demostrado el nivel de interés por este gran hombre y su legado espiritual. Él entendió su ministerio como la predicación del evangelio sin transigencias. Gran parte del mundo puede no haber estado de acuerdo con algo de lo que el Papa Juan Pablo II dijo pero, desde luego, le respetaron como a un hombre de principios", dijo el P. Joseph.

"El día siguiente a mi elección como Prior General en septiembre de 1995 los miembros del Capítulo General fueron llamados a una audiencia con el Papa en su residencia de verano de Castelgandolfo. Sólo unas horas antes de la misma supe que, como nuevo Prior General, debía pronunciar un pequeño discurso de saludo al Papa en nombre de los delegados de nuestro Capítulo General e informarle brevemente del tema del Capítulo. Decir que estaba nervioso no es una exageración."

"El Papa nos recordó que el Carmelo "está llamado a ser un oasis de contemplación y espiritualidad donde la gente del siglo XXI pueda encontrar los auténticos valores espirituales."

En septiembre de 2001 la Orden volvió a celebrar un Capítulo General. Se había planeado celebrar un Día Carmelita importante durante el Capítulo que culminaría con una audiencia con el Papa.

"Desafortunadamente el día anterior había sucedido el infame atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. En consecuencia nuestros planes fueron bastante modificados.

Habitualmente hay una gran aclamación cuando el Papa llega pero, por específico requerimiento de él, hubo total silencio en honor de aquellos que habían muerto en el atentado. Naturalmente el Papa habló sobre los terribles acontecimientos en Nueva York, pero al final de la audiencia coronó la estatua de Nuestra Señora del Monte Carmelo que había sido trasladada desde nuestra iglesia en la cercana Traspontina. "

"Volviendo la mirada sobre los pasados 26 años del papado de Juan Pablo II, diría que toda la Iglesia le da gracias a Dios por su vida y por su ministerio", dijo el P. Joseph. "La Familia Carmelita también da gracias por los modos particulares en que este Papa demostró su amor al Carmelo."

FOTOS:

1) El P. Falco Thuis, O. Carm., en aquel tiempo Prior General, da la benvenida al Papa en su visita pastoral a la parroquia carmelita de San Martino ai Monti en 1980. (Foto por cortesia del Centro Stampa de la Provincia Italiana)

2) Apenas reelegido como Prior General el P. John Malley conduce a los miembros del Consejo General a visitar al Papa Juan Pablo II el 29 de septiembre de 1989. (Foto por cortesia del Archivo General de la Orden)

3) El Prior General actual con el Papa Giovanni Paolo II después de la celebración de la beatificación del P. Hilarius Januszewski, carmelita polacco. (Foto por cortesia del Centro Stampa de la Provincia Italiana)


Miembros de "Donum Dei" participan en misas papales

Dos de las Travailleuses Missionnaires de I’Immaculée, Donum Dei, participaron en el funeral de Juan Pablo II el 8 de abril de 2005. Gladys Karicha de Kenia y Florence Simpore de Burkina Faso fueron seleccionadas para presentar en el ofertorio las ofrendas al celebrante principal, el Cardenal Joseph Ratzinger.

Dos semanas después otros dos miembros de Donum Dei, Jacqueline Kahoun of Burkina Faso y Concepta Nyanchongi of Kenia fueron seleccionados para presentar las ofrendas en el ofertorio al nuevo papa, Benedicto XVI, durante la misa de inauguración del pontificado el 24 de abril de 2005.



Monasterios de Monjas Carmelitas de clausura fundados
durante el pontificado de Juan Pablo II

Lugar   -    Nombre del monasterio   -    año de la fundación

Banturung, Indonesia – Santo Joseph - 1993

Biella, Italia – Monache Carmelitane - 2005

Burgos, Filipinas – Immaculate Heart of Mary - 1993

Cabanatuan City, Filipinas – Our Lady of Nazareth - 1983

Carpineto Romano, Italia – S. Anna - 1979

Cerreto, Italia – Janua Coeli - 1992

Christoval, USA – Our Lady of Grace - 1988

Córdoba, España – Sagrado Corazón y Beato Tito Brandsma - 1987

Estepona, España – Sta. M. del Monte Carmelo y San Elías Profeta - 1990

Machakos, Kenya – Our Lady of Mount Carmel - 1999

Mayagüez, Puerto Rico – Sta. Maria del Monte Carmelo - 1985

Monción, Rep.Dominicana – Nuestra Senora de América y San José – 1994

Oloikirikirai, Kenya – Carmelite Monastery - 2005

Paranavaí, Brasil – Mater Carmeli - 1991

Porlamar, Venezuela – La Anunciación – 1982

Reznovice, República Checa – Monache Carmelitane - 2004

Roxas City, Filipinas – Holy Trinity and Our Lady of Mount Carmel - 1989

Santo Domingo, República Dominicana – Sta. Teresa de Jesús - 1983

Sogliano al Rubicone, Italia – Santa Maria della Vita - 1992

Tanay, Filipinas – Carmel of Mary/Star of the Sea - 2001

Tarlac, Filipinas – Mater Carmeli - 2001
 



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