n. 2   abril - junio 2007
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Modelo del nuevo convento e iglesia de Almelo, Holanda, diseñado con el acento de la "arquitectura orgánica"- lo cual significa que las características del medio ambiente del entorno son incorporadas en la arquitectura del edificio-

¿Respeta el Carmelo el medio ambiente?
Recobrar el sentido antiguo de lo sagrado de la naturaleza

Fray José Manuel Granados, en Madrid, vende papel para reciclar con la ayuda de otros carmelitas y con la de JUCAR (Juventud carmelitana), profesores del colegio y otros. Este papel es barato (0,4€ el kilo de papel de periódico y cartón y (0,9€ el "papel blanco"). Aún así, han recibido más de 300 € para las misiones de la Provincia Bética en Burkina Faso (apadrinamiento de niños). Es un pequeño paso para enseñar a los jóvenes estudiantes (y también a los carmelitas) a cuidar el medio ambiente.

En la Provincia Holandesa el nuevo convento y parroquia de Almelo está siendo diseñado por la firma arquitectónica de Alberts & van Huut debido a su énfasis en la "arquitectura orgánica". Esto significa que la arquitectura no debe separarse del medio ambiente. De este modo las características del paisaje son incorporadas en la arquitectura del edificio. El interior viene a ser un jardín ecológico, una extensión de la naturaleza. El resultado es que la arquitectura crea un sentido de bienestar para los usuarios de la estructura. Los arquitectos están muy familiarizados con la espiritualidad carmelita y están incorporando este aspecto en el edificio también.

El calentamiento global parece estar en la mente de todos. Destacados científicos y líderes cristianos evangélicos están dejando a un lado sus diferencias sobre el origen de la vida y están trabajando juntos para luchar contra el calentamiento global. Sin reparar en cómo se creó nuestro mundo, ahora tiene en problemas. "Que Dios cree la Tierra en una milésima de segundo o evolucionase a lo largo de billones de años, el asunto en que estamos de acuerdo es en la necesidad de que sea cuidada en la actualidad", dijo Rich Cizik, de la Asociación Nacional de Evangélicos.

Los cambios pueden no parecer monumentales pero el impacto ha sido fenomenal. Una tendencia de calentamiento de 0,7º a 1,5º Fahrenheit (0,4º a 0,8º Centígrados) sucedió durante el siglo XX. El calentamiento se dio en el Hemisferio Norte y el Sur y en los océanos, según la Agencia de Protección del Medio Ambiente del gobierno de USA.

Un estudio del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) afirma: "Hay nueva y más fuerte evidencia de que la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años es atribuible a las actividades humanas."

La naturaleza misma está forzando el asunto. Ha causado cambios en el mapa de Groenlandia ya que se han fundido grandes montones de hielo para poner de manifiesto que lo que se pensaba era una única masa de tierra, realmente es una masa de tierra con una isla cercana.

El crecimiento de los mares, causado por el calentamiento global, inundó las islas inhabitadas del Océano Pacífico. Pero ahora este crecimiento ha arrasado la Isla Lohachara en el Bay de Bengala, que tenía 10.000 habitantes. Ha sido la primera vez que unas islas habitadas han sido quitadas de la faz de la tierra. Los científicos temen que no terminará todo ahí. Si los mares continúen creciendo, se tragarán todas las naciones que sean islas, desde las Maldivas a las Islas Marshall, inundarán grandes zonas de países desde Bangla Desh a Egipto y sumergirán partes de muchísimas ciudades de la costa.

Respuesta de las Iglesias del mundo

El Vaticano y la mayoría de las Conferencias Episcopales han dicho poco sobre los diversos informes del IPCC. Los científicos dentro del IPCC afirman que sería necesario una reducción de entre el 60 y el 80 por ciento de las emisiones de gas al medio ambiente para estabilizar el clima global.

En enero el Consejo Pontificio de Justicia y Paz, junto con la Academia Pontificia de Ciencias, acogió un seminario de estudio internacional para investigar soluciones para el fenómeno del calentamiento global. A finales de abril se celebró la conferencia "Cambio climático y desarrollo" de la que se dieron a conocer pocos detalles de los diálogos habidos en la misma. La conferencia pretendía responder a "la voz de la preocupación ecológica planteada por el Consejo de Seguridad de la ONU en días recientes, después de un informe dado por expertos del medio ambiente", dijo el dicasterio.

De acuerdo con el juicio de los expertos, una declaración del dicasterio explicó: "el calentamiento global podrá dar lugar no sólo a la imposición de medidas drásticas correctivas para proteger el medio ambiente natural sino también una grave amenaza que desestabilice el mundo."

"Por otro lado", añadió el consejo del Vaticano, "el desarrollo de países subdesarrollados, además de ser una ineludible necesidad de justicia social, es ‘el nuevo nombre de la paz’, como dijo Pablo VI en la ‘Populorum Progressio’ con su bien conocida expresión."

Cuatro temas serán tratados por la conferencia. El primero es identificar las situaciones relativas al cambio climático y sus causas. La segunda sesión tratará el cambio climático y el desarrollo sostenible. La tercera sesión será sobre el cambio climático y la responsabilidad política. Finalmente los obispos de Alemania, Inglaterra y Australia y un representante del Consejo Mundial de las Iglesias dirigirán el tema del cambio climático y los deberes pastorales.

Según los informes publicados, el Cardenal Monseñor Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz advirtió contra la idolatría del medio ambiente y la pérdida de la dignidad de la persona humana, en el comienzo de una conferencia sobre el cambio climático y desarrollo. En su discurso de clausura de la conferencia el Cardenal indicó los problemas asociados con el cambio climático y dijo que "la doctrina social de la Iglesia debe tratar las numerosas formas modernas de idolatría de la naturaleza que pierden de vista a la persona."

Por lo general se reconoce que el Vaticano ha sido lento en adherirse al problema del cambio climático. La respuesta ha sido muy diferente por parte del Consejo Mundial de las Iglesias (World Council of Churches (WCC)). Este cuerpo produjo un documento en 1993 titulado "Tiempo de peligro: prueba de fe."

Cuando fue publicado el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en el 2004 hubo consenso entre los científicos en que se estaba dando el cambio climático inducido por los humanos. Sólo un párrafo fue dedicado al cambio climático y falta una comprensión de la magnitud y urgencia del problema. Los científicos de ese tiempo creyeron, en su mayoría, que teníamos 20 años para tomar una acción decisiva.

Doctrina social católica e integridad de la creación

La doctrina social católica tiene una gran riqueza que puede formar las bases éticas con las que tratar el cambio climático. Es posible ver el cambio climático en el contexto de la protección del bien común. Esto significa proteger a los habitantes, los ecosistemas y la biosfera. La opción preferencial por los pobres es particularmente importante porque aquellos que menos responsabilidad tienen en causar el cambio climático son los que más sufren sus efectos.

El cambio climático apunta a los asuntos éticos involucrados en la justicia intergeneracional. El uso irresponsable de los hidrocarburos por dos o tres generaciones pueden tener consecuencias irreversibles para todas las futuras generaciones. El interés por la comunidad de la tierra más amplia debe ser parte de este nuevo orden moral.

La Iglesia católica de Australia y los obispos de América han escrito lo que consideran generalmente como las mejores declaraciones sobre el cambio climático. El Papa Juan Pablo II habló sobre la necesidad de que todos experimentemos una "conversión ecológica". Pero se consideró esto poco para un tema de tan gran importancia para la humanidad. En otra parte en la Iglesia ha habido respuesta oficial.

Autoridad de las Naciones Unidas en el asunto

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED) reunió a 117 jefes de estado y el gobierno de Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 4 de junio, 1992. Este histórico encuentro, popularmente conocido como "La Cumbre de la Tierra", produjo un documento de 800 páginas denominado "Agenda 21". Tal documento dispuso medidas para proteger el medio ambiente del planeta a la vez que garantizase el crecimiento económico sostenible. La conferencia también dio lugar a una nueva comisión funcional del ECOSOC (Consejo Económico y Social), la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, que tiene un mandato para supervisar los tratados internacionales sobre el medio ambiente, proporcionando dirección política y coordinando la acción dentro del sistema de las Naciones Unidas para alcanzar los objetivos de la Agenda 21.

La Cumbre de la Tierra también produjo dos importantes convenciones sobre el medio ambiente que fueron ampliamente aprobadas: la Convención del Calentamiento Global, que establece guías para regular las emisiones de gases que se cree son la causa del calentamiento global (fue firmado por 153 naciones): y la Convención de la Biodiversidad, que comprometió a las naciones signatarias a proteger a las especies en peligro de extinción y cooperar en la tecnología genética y biológica (firmado por 150 países). También se adoptaron dos importantes documentos que esbozan los principios que están detrás del concepto de desarrollo sostenible: la Declaración de los Principios Forestales, que recomienda la conservación de los bosques del mundo y supervisa el impacto del desarrollo en las tierras que dan maderas; y la Declaración sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, una declaración de principio que enfatiza la coordinación de los asuntos del medio ambiente y económicos.

Como es el caso de la mayoría de las acciones de las Naciones Unidas, muchas proposiciones polémicas tuvieron que ser borradas o recortadas en los documentos finales para lograr el consenso final. Los negociadores quitaron o excluyeron objetivos específicos sobre los controles de la contaminación, la protección de los recursos y la ayuda económica para los países en desarrollo que refrenan su desarrollo económico para proteger sus recursos naturales. Fue suprimido el "Fondo Verde" que habían solicitado los países en desarrollo para apoyar sus esfuerzos para poner en práctica el desarrollo sostenible del medio ambiente. El grupo G-7 de los países industrializados acertó en especificar que tales fondos de desarrollo podrían ser canalizados a través de las Instalaciones del Medio Ambiente Global del Banco Mundial (GEF) (World Bank’s Global Environment Facility). También se le restó importancia en el documento final a las referencias sobre el control de la población. Los pasajes que se referían a la contraconcepción fueron borrados completamente ante la insistencia de una extraña coalición que incluía al Vaticano, los países católicos romanos y países musulmanes.

En el encuentro de la Cumbre de la Tierra +5 (años) tenido en junio de 1997 en la ciudad de Nueva York, los participantes trabajaron para revitalizar y activar los compromisos para el desarrollo sostenible, reconocer los fallos e identificar sus causas, reconocer los logros, definir las prioridades para el período post-97 y plantear el perfil de asuntos tratados insuficientemente por Río. Se le dio un nuevo enfoque al programa de acción para el desarrollo sostenible de los Estados en desarrollo de las Pequeñas Islas (Small Island Developing States [SIDS]), que desarrollaba dirección integrada y planificación de recursos de la tierra y propuestas de estrategias para dirección de agua. Hubo muchos éxitos en la Agenda 21 que fueron puestos de relieve durante el acontecimiento pero queda aún mucho por hacer.



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