n. 1   enero - marzo 2007
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Hacia una teología del ocio
Permaneced en calma y sabed que yo soy Dios

La compleja naturaleza interrelacionada de la vida moderna lleva inevitablemente a que las personas vivan y
definan el ocio de muy diversos y complejos modos. Sólo la reflexión que haga uno mismo podrá responder
verdaderamente a la cuestión de lo que es la naturaleza del ocio. Es de suma importancia el hacer una razonable reflexión. Es necesario que las personas libres valoren el ocio por la búsqueda del ocio para tener una experiencia satisfactoria que les ayude a crecer como seres físicos, espirituales e intelectuales y les saque de los valores del status y de la productividad.

A veces el ocio será importante como camino para recuperar energías y recuperarse del trabajo o buscando actividades que sean compensatorias en relación al trabajo o papeles sociales, dando lugar a la expresión de diferentes aspectos de uno mismo y un análisis de otros talentos. El ocio puede también ayudar a la propia estima, sentido de pertenencia y autonomía que están ausentes en otro sitio.

El ocio debería llevar a la búsqueda de valores humanitarios que eviten una unión poco saludable del trabajo y prácticas de trabajo, es decir, una aproximación más consistente y holística a uno mismo y a los otros- un desarrollo en el aprendizaje del proceso de amarse a uno mismo y a los demás.

Para la Orden el coste de no promocionar y apoyar el conocimiento y valor del ocio será más alto que ignorarlo. Promover un equilibrio de estilo de vida y, por tanto, el reconocimiento del innato valor del ocio es esencial para un sano respeto hacia uno mismo y los demás, y para la salud física, mental y espiritual. No es sólo esencial para miembros eficaces y productivos sino, de modo más importante, es esencial si nosotros de verdad queremos "amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos."

La inactividad no es igual al ocio. Es más o menos la necesidad para el equilibrio y para promover el crecimiento humano como individuos y como comunidad. La gente adquiere sentido en su vida a través del trabajo, el pagado y el voluntario. Un sano estilo de vida no se opone a esto. Es el mal uso de ello y el excesivo centrarse en el trabajo lo que se ha de evitar. Conseguir un equilibrio nos ayuda pasar de la visión utilitarista y opresiva del trabajo y del trabajador a una visión que es trabajar como medio para cooperar en la creatividad de Dios y compartir el deleite por todo lo que Dios hace. Este equilibrio nos ayuda a ver todos los aspectos de la vida como un gozar de la creación de Dios. El ocio es una parte esencial de ese proceso y del proceso de la recreación en Cristo.

La eficaz compaginación entre la energía creativa y la relajación en el ocio finalmente nos lleva a una búsqueda contemplativa y orante que forma una parte importante de nuestra respuesta a Dios. Una respuesta que nos permite:

usar lo que el tiempo es (o se hace) y hacendo disponible para el ocio de modo positivo y libre con discernimiento de lo que es bueno y provechoso, un discernimiento que es parte del don del Espíritu Santo; y reconocer que la oración no está condicionada por el ‘tiempo horario’ sino que es una relación plena con Dios que nos posibilita pasar fácilmente de las exigencias de la vida de cada día, a una familiaridad amorosa con Dios.

El ocio es finalmente una parte esencial de una total y sana vida de oración y respuesta a Dios. El conocimiento de Dios es en pasividad no en el esfuerzo, porque el esfuerzo presupone un predeterminado objetivo y uno puede tener ideas preconcebidas acerca de Dios. Cuando uno está sereno (el objeto del verdadero ocio) uno no cree en Dios sino que conoce a Dios.

Esta es una respuesta muy real a la llamada a "Permaneced en calma y sabed que yo soy Dios" o, en realidad, a "Tened ocio y sabed que yo soy Dios".


Adaptado de Hoose, J., ‘Embracing Leisure’ in Cullen, P., Hoose, B., & Mannion, G., Catholic Social Teaching, (Continuum, London, 2007).

Jayne Hoose anteriormente profesora de reconocido prestigio en el Reino Unido, estudió Teología Moral en King’s College, Londres y actualmente trabaja como escritora y conferenciante. Ella ha publicado una serie de artículos, capítulos de libros y libros en las dos disciplinas del ocio y teología moral incluyendo los dos libros reconocidos internacionalmente, Conscience in World Religions (‘Consciencia en las religiones del mundo’) y An Introduction to Leisure Studies (Una introducción a los estudios del ocio). [Jayne@bandjhoose.wanadoo.co.uk]


83 años de afición a colecciónar de sellos

Pocas aficiones durarán tanto como la colección de sellos del sacerdote Carmelita P. Bento Caspes de la Provincia de Río de Janeiro en Brasil. Nacido en Zuid de Holanda en 1914, comenzó su colección de sellos a la edad de 10 años.

Inició su colección con sólo sellos holandeses. Su madre estaba muy interesada en coleccionar cosas pequeñas y transmitió dicho interés a su hijo.

En 1933 el P. Bento fue enviado a Brasil y se llevó consigo su colección completa. Allí continuaría con su afición y aún la ampliaría incluyendo sellos de diversos países.

Después de 83 años ¿cuántos sellos tiene la colección? "No tengo ni idea", responde el P. Bento, sin apenas parar de dirigir la mirada hacia a algunos de los libros de sellos del Vaticano.

Su colección del Vaticano consta de sellos emitidos desde Pío XI. Tiene sellos de naciones europeas y de "casi todos" los países de Latinoamérica. La colección más completa es la del Vaticano, Holanda, Brasil e Indonesia. También se dedicó a reunir una colección especial de temas religiosos.

"Tengo muchos sellos de Norteamérica pero dejé de comprarlos desde 1993 porque subieron mucho de precio."

Ha sido una afición a la que ha dedicado una importante parte de tiempo. El P. Bento llega a la habitación de sellos a las cuatro de la tarde y trabaja durante 90 minutos a dos horas cada día. Su oficina es una gran habitación llena de pared a pared con estantes de libros de sellos. Las tablas tienen más libros de sellos y sellos sueltos esperando a que el P. Bento los coloque cuidadosamente en sus propios libros.

Si, después de 83 años, él se ha olvidado dónde están algunos de los sellos no permite que los visitantes lo sepan. También recuerda cómo fue la adquisición de la mayoría de los sellos individuales. El día que pasamos con él estaba trabajando con los sellos de Venezuela de 1938 a 1947. Fácilmente toma libros del estante para mostrarnos unos sellos particulares con los que piensa vamos a disfrutar. Abrió la página de un sello de 1880 permitiendo a sus visitantes examinarlo cuidadosamente bajo una lupa. Recibió este sello particular de un compañero que le traspasó la afición y dio su colección completa al P. Bento. Él recibe sellos de toda clase de personas. Y todavía compra algunos de Holanda y de Brasil.

¿Cuál es su colección favorita? "Los sellos con tema religioso", dice él y, después, pasa a quitar más libros de varios estantes para mostrárnoslos.

¿Había algún otro pasatiempo que interesaba al P. Bento? "Intenté pintar. Pinté cuatro o cinco cuadros y después lo dejé.

Si alguien de los Estados Unidos quiere intercambiar sellos, el P. Bento está dispuesto y deseando después de una pausa de 14 años, sin adquirir sellos de allí. "¡Quiero reunir esa colección!"


Bento Caspes, O. Carm., con una pequeña parte de su colección de sellos.


El trabajo de la madera como un medio para la oración continua

Teodoro Brovelli entró en el Carmelo en marzo de 1997 e hizo su Profesión Solemne el 7 de octubre de 2006 en el Carmine de Florencia, Italia.

Desde que tenía 14 años estudió restauración de muebles "ya que trabajar con la madera ha sido siempre mi pasión", dijo él. "Trabajaba ocho horas como fabricante de marcos."

Ahora Teodoro está en la fas de formación en San Martino ai Monti en Roma, en el primer años de teología. "En mi tiempo libre intento trabajar como carpintero y factotum en la casa."

"Durante el año de preparación a los Votos Solemnes viví en la comunidad Carmelita de Nocera Umbra donde pude construir la capilla comunitaria. Todo es de madera: suelo, ventanas, bancos y pequeño mueble para los distintos libros de oración. También fabriqué una estantería de tres metros de alto y cuatro de ancho, todo en madera."

"Pude hacer esto gracias a las herramientas que la comunidad compró creyendo eran útiles para trabajar en el apostolado y también para hacer alguna labor manual. De hecho la Regla dice: Debéis hacer algún trabajo para que el diablo os encuentre siempre ocupados ...Este camino es santo y bueno, seguidlo. (Regla XV).

"Durante un retiro el año pasado en una comunidad monástica restauré una antiquísima caja para almacenar el pan que ahora se usa como altar en una capilla en su jardín.

La Regla dice en otro lugar: Permanezca cada uno en su celda o junto a ella, meditando día y noche la ley del Señor y velando en oración, a no ser que deba dedicarse a otros justos quehaceres.(Regla VII). Os aseguro que la previsión de la Regla no es fácil en una ciudad como Roma porque sales de tu celda y encuentras confusión, tráfico y polución. Es por ello por lo que busqué crear un espacio, un laboratorio, donde, cuando consigo sacar un minuto entre los estudios y los compromisos de la comunidad, puedo trabajar en iconos con varias imágenes de Nuestra Señora, Cristo Pantocrátor y ángeles. Es un trabajo simple que me lleva a un lugar muy íntimo con Dios.

Sólo cuando termino de hacerlo me doy cuenta de la cantidad de tiempo que se me ha ido desde que lo empecé. Creo que los talentos que podemos tener (pintura, restauración, música y otros muchos) pueden ser estimados en la vida religiosa. Para mí, por ejemplo, trabajar con la madera "relaja mi cuerpo y mi espíritu" y es un medio para la continua oración.


Teodoro Brovelli, O. Carm., a San Martino ai Monti en Roma.


Faros: disipar el peligro y la oscuridad

     Desde que puedo acordarme de ello me he sentido fascinado por los faros. Crecí no demasiado lejos del océano. Cada verano mi familia alquilaba una casita por tres semana en la orilla. Cerca había un faro aún en servicio. Todos los veranos visitaba este faro particular y pronto conseguí conocer al guardián del faro. Con frecuencia me daba libros y artículos para leer sobre la historia de los faros de todo el mundo. También me dio mapas de faros que encontré fascinantes. ¡Pronto los faros se convirtieron en mi afición!

A partir de mi lectura sobre la historia de los faros, aprendí que quizá el faro más famoso del mundo fue el de Alejandría, construido en la Isla de Pharos en el antiguo Egipto. El nombre de la isla se usa aún como nombre para "faro" en algunas lenguas, como, por ejemplo, el francés (phare), italiano y español (faro). Debido a las modernas ayudas de navegación, el número de faros activos ha decrecido a menos de 1500 en todo el mundo.

Como carmelita he tenido misiones en Texas, California, Illinois y Canadá. Esto me ha dado la oportunidad de visitar algunos de los 700 faros que rodean el litoral de los Estados Unidos y de los Grandes Lagos. He visitado faros de las costas de Nueva York, Connecticut, Nueva Jersey, Florida, Texas y California y también los Grandes Lagos.

Los faros son símbolos poderosos para mí, En un mundo con frecuencia lleno de oscuridad y muerte, los faros han sido fuentes de luz y ayudas para vivir. Los guardianes de faros tienen que ser personas dedicadas, pudiendo pasar largos períodos de tiempo solos. También tienen que ser personas de fe porque con muy poca frecuencia conocen a aquellos que ellos guían a través de las aguas peligrosas. Nuestra vocación carmelita nos llama a ser luz brillante en la oscuridad y también personas de fe que anhelan pasar tiempo solos con Dios.


Roger Bonneau, O. Carm. y uno de sus faros en Albino Point, justo en las afueras de Fort Erie, Ontario, Canadá.


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