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n. 3 luglio - septiembre 2006 |
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APOSTOLADO CON LA JUVENTUD
Los Voluntarios del Profeta Elías dan testimonio de fe
Todo empezó en al mañana del Domingo de Resurrección del año 2005. Sentada en la familia alrededor de la mesa, veíamos el programa del Vaticano y esperábamos la tradicional bendición Urbi et Orbi del Papa. En la pantalla apareció el Papa, tan enfermo que no podía decir ni una palabra sino sólo levantar su mano en un gesto de bendición. Fue cuando comprendimos que nuestro Papa había empezado su trayectoria final.
A partir de aquí decidí que debía dedicar una pequeña parte de mi tiempo a los ancianos y enfermos. Mis amigos habían hablado sobre los Voluntarios Carmelitas del Profeta Elías, fundados por el sacerdote Carmelita P. Stanislaw Wysocki. Concerté una cita con este Padre para verle e inmediatamente comencé el curso de formación. Una vez a la semana voy al hospital para ayudar a quien necesite asistencia, dar de comer al incapacitado, hablar con ellos o simplemente ir a estar con ellos. Gracias a este trabajo en el grupo del voluntariado, descubrí otro aspecto de la vida: la tercera edad y la soledad que nosotros los jóvenes también ignoramos con frecuencia. Nuestra presencia cercana a estas personas les ayuda a ellos a vivir su enfermedad con cierta dignidad, su soledad y su lento declinar. Invito a algunos jóvenes a que intenten vivir, al menos de alguna manera, este tipo de experiencia. Aleksandra Gulka - Voluntarios de Profeta Elías Hace dos años vine a conocer algo sobre los Voluntarios del Profeta Elías. Al principio tenía un poco de miedo de entrar en este grupo de gente joven porque parecían formar una verdadera familia cerrada. Pero inmediatamente fui aceptada y ahora me siento una de ellos.
Hoy me siento orgullosa de ser uno de los voluntarios. Nuestros director, el P. Stanislaw Wysocky, los otros voluntarios y los enfermos han venido a ser parte de mí misma. Son parte de mi familia. La enfermedad y el sufrimiento con el que nos encontramos me ha hecho valorar quién soy y qué quiero ser. Hoy comprendo las palabras de Jesús: ofrecer la propia vida por los amigos la puedo llevar a cabo , de alguna manera, cuando dedico un poco de mi tiempo a mi prójimo. Cada día aprendo algo y cada día descubro que no es fácil ser un buen voluntario, una hija de Elías. En estas ocasiones me vienen siempre a mi mente las palabras del P. Stanislaw: "No olvides que la otra persona es un libro para ti donde tú puedes aprender." Los cursos de formación y la diferentes conferencias organizadas por el P. Stanislaw son una muy importante y gran ayuda. Gracias a estos encuentros soy consciente de que cada momento es una experiencia más rica y siempre hay algo nuevo por aprender. Me gustaría mucho poder decir, como nuestro patrono el Profeta Elías, "Zelo zelatus sum..." Katarzyna Szuba - Voluntarios de Profeta Elías El grupo de los Voluntarios del Profeta Elías empezó hace cuatro años en el convento de los carmelitas en Cracovia, Polonia. El fundador fue el P. Stanislaw Wysocki quien, trabajando en el hospital como capellán, empezó a invitar a los jóvenes a ir a visitar a los enfermos que estaban con frecuencia abandonados ahí. De este modo comenzó con una pareja de personas y hoy somos unos casi cien jóvenes los que dedicamos un poco de nuestro tiempo a los necesitados.
Hoy somos varios grupos trabajando en dos hospitales y en dos orfanatos y también algunos visitan a quienes permanecen en su casa sin salir. El patrono de nuestro grupo es el Profeta Elías que inspira nuestro apostolado y, como profeta venerado por las tres grandes religiones del Judaísmo, el Islam y el Catolicismo, es para nosotros un símbolo de que pueden formar parte de nuestro grupo personas de otras religiones. Lo que cuenta es sólo que la persona quiera ayudar al prójimo. Antes de empezar nuestro servicio asistimos a cursos de formación que nos prepara un poco para lo que vamos a ver en el trabajo. Al final de cada curso los nuevos voluntarios reciben otra ayuda valiosa: a cada uno se le vuelve a imponer el Escapulario de la Virgen que recuerda dos verdades: la primera es que estamos bajo la protección de Ella y la segunda que nuestras vidas deben mostrar que somos sus hijos, no sólo con la oración, sino, sobre todo, con las obras. A imitación del Profeta Elías, cada uno ofrece lo que él o ella es. Un gran número de nosotros somos estudiantes universitarios pero no nos preocupa la edad. Lo importante y lo que nos interesa es que la persona abra su corazón a su prójimo. Marcin Kowalczyk - Voluntarios de Profeta Elías |
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