n. 3   julio - septiembre 2007
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Testimonio de las monjas carmelitas de Biella para recuperar a los adictos

No cuesta nada, pero es un regalo muy valioso para los jóvenes que se están rehabilitando de las adicciones en la Casa del Giovan, en Biella, Italia, el testimonio de la comunidad carmelita y la oración.

Fundado en el año 2005, el monasterio está en el campus de un centro fundado por el sacerdote carismático italiano, Enzo Boschetti. Él había invitado a las carmelitas a hacer una fundación en 1985 pero se necesitó algún tiempo para solucionarlo todo y conseguir conseguir el lugar. El resultado, sin embargo, ha sido beneficioso para todos.

El P. Boschetti fundó una serie de pequeños hogares, en las regiones del Piemonte y Lombardia de Italia, donde pudieran vivir jóvenes con problemas de adicción. Una parte esencial de este programa era tener una comunidad de monjas contemplativas al lado de cada uno de estos hogares juveniles. Habiendo vivido como carmelita descalzo durante siete años, quizá era natural que el P. Boschetti le pidiera a la priora del monasterio carmelita de Carpineto Romano que le ayudase en su trabajo.

Mucho del trabajo es parte del misterio de la gracia. Pero las hermanas y la Casa hacen posible que los jóvenes experimenten esa gracia. Algunos encuentran su camino de vuelta a la Iglesia después de algún tiempo en la Casa. Cuatro o cinco llevan el escapulario carmelita. Los jóvenes son libres de participar con la comunidad carmelita en las Vísperas. Se les exige que asistan a la misa y algunos llegan a leer o escribir las oraciones de los fieles.

Algunas veces su participación llega más lejos. En la Vigilia Pascual los jóvenes se hicieron cargo del fuego nuevo. Eran tan conscientes de su tarea que hicieron una prueba de fuego a las 3,00 de la tarde sólo para estar seguros de que todo saldría como estaba planeado.

"Con frecuencia ellos cambian de idea sobre venir como una "obligación" a un verdadero deseo de participar", dijo una de las hermanas.

"Son muy importantes los pequeños gestos ya que es así como ellos experimentan el evangelio", informó otra hermana. "Los pequeños signos, saludos, ofrecer tu mano a ellos, una sonrisa. Hemos plantado una palmera como símbolo de la relación y comunión entre las dos comunidades".

Se da una interesante mezcla de personas en la misa del monasterio. Están las cinco monjas y una postulante. Hay personas de la zona: un propietario de una fábrica, algunos jóvenes, una madre de familia, una anciana y otras personas. De hecho, la capilla se llena los miércoles y domingos cuando vienen las dos comunidades.

Muchas veces, quienes se dedican a la pastoral religiosa, sienten que dan a las personas pero en definitiva se dan cuenta de que son ellos quienes reciben muchos más de lo que dan. Las carmelitas lo experimentan así.

La priora dice: "Verdaderamente es un estímulo para la comunidad trabajar duro con la oración. Nuestra comunidad debe tener la vida contemplativa como un gran valor porque es esta oración la que les sirve a estos jóvenes para salir del tunel de oscuridad en que se encuentran. Nuestra oración es el ofrecimiento que les hacemos a ellos".

Aunque las carmelitas no tienen otro contacto directo con los jóvenes sino con los voluntarios que trabajan en el jardín o fuera de la zona del monasterio una vez a la semana, la comunidad permanece firme en su compromiso para ser un signo de apoyo a estos jóvenes que durante un período de tres años viven cerca de ellas.

Aparentemente es apreciado el valor del signo. "Vemos que muchos de los jóvenes regresan para hacernos saber cómo les va", dijo una de las hermanas.

Parece que también los trabajadores sociales de la Casa del Giovane recogen el mensaje. Hay algunos no creyentes y un budista. El budista volvió de una misión de África con una estatua para el monasterio.


Vista del monasterio de clausura carmelita de Biella, Italia, desde la Casa del Giovane para jóvenes que se rehabilitan de las adicciones. Las monjas carmelitas fueron traidas a Biella para para ayudar a los jóvenes a través de su testimonio y oración.


Record mundial ostentado por jóvenes que apoyan a las misiones carmelitas de Colombia
!Remar desde Italia hasta Colombia para los niños!

La idea era muy sencilla, aunque poco común, el que 30 jóvenes consiguieran un record mundial Guinness y que tomen conciencia del deporte del remo y, al mismo tiempo, de las misiones carmelitas en Colombia. Estos dos fines, un tanto divergentes, se podrían alcanzar remando desde Italia hasta Colombia.

Lo asombroso era que no había playa y ¡consiguieron el record! Bueno, puede que consiguiesen el record. Están esperando la respuesta de la gente en el Libro de Records Mundiales de Londres para llegar a tomar alguna decisión sobre el record antes de fin de año.

En los tres primeros días de septiembre de 2006, algunos de los mejores atletas italianos del deporte del remo se reunieron en el parque recreativo de Mirablandia, cerca de Rávena. Los participantes eran ganadores de medallas de competiciones de remo de varias partes del mundo, futuros ganadores y, al menos, un campeón de Copa Mundial. Pero ninguno había participado en algo como esto anteriormente.

Colocados en el puesto de salida con el equipo de remo, oficialmente autorizado, en el lugar y cámaras para grabar cada momento desde varios ángulos, salieron para remar tan lejos como les fuese posible en un período de 24 horas. Al final de ese tiempo el contador indicó que habían hecho unos 400 km.

Todo era parte de los esfuerzos de Animosa Onlus, una organización concebida hacía tres años para conseguir apoyo para las misiones carmelitas de Colombia por medio de los deportes y acontecimientos culturales. Su nombre proyecta la idea del dinamismo, una persona en movimiento para ayudar al prójimo. Su objetivo primario es el sostenimiento del Centro Educativo Maria Eugenia Velandia que el carmelita italiano P. Lauro Negri ha dirigido durante más de 30 años en Arjona, Colombia. Arjona es una de las costas septentrionales del país y se ha convertido en un refugio para muchos que están amenazados por las guerrillas.

Hace veintiún años que David Riccardi de Forlì, Italia, es el fundador y uno de los principales defensores de Animosa. Actualmente tiene el cargo de vicepresidente de la organización. Sus padres son miembros de La Familia y forman parte de la comunidad carmelita en la parroquia carmelita de Forlì. (Algunos de los atletas permanecieron en el convento carmelita durante el acontecimiento). David pasa tres semanas durante el verano en Arjona y trabaja "in situ" con el P. Lauro y la gente de Arjona.

"En nuestra zona de Italia estamos aislados de la pobreza mundial", explica David. "Somos de los pocos privilegiados y tenemos la responsabilidad de hacer algo por aquellos que tienen menos que nosotros."

El Centro Velandia de Colombia proporciona educación y comida para más de 400 niños y un lugar seguro de reunión para los artesanos locales y jóvenes que quieren realizar algún deporte.

Si es posible fijar un record mundial Guiness remando desde Italia a Colombia sin dejar la tierra, es posible para todos "remar a favor de los necesitados".

"No es necesario que toda persona sea un atleta olímpico para apoyar los deportes," dijo David. "Simplemente se necesita tener la energía para ponerse al servicio de los demás."

Un grupo de jóvenes que entregan su fin de semana y usan sus talentos como atletas para ayudar a las personas, a las que en su mayoría ellos nunca conocerán. Con esto consiguen la medalla de oro.


Web de Animosa Onlus: www.animosa.it


Davide Riccardi, miembro de La Familia, y Fredy Marquéz Maza, carmelita de Colombia, tienen un uniforme firmado por todos los atletas que tomaron parte en la Remare Verso la Columbia, acontecimiento para lograr concienciar con las misiones carmelitas y conseguir un record mundial.



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