n. 4   octubre - diciembre 2003

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Publicar o perecer: Cómo está operando la Iglesia en los medios de comunicación

La editorial católica lo está haciendo bien. Pero debería hacerlo mucho mejor, dice un autor y cofundador según una historia distribuida por el servicio de noticias ZENIT.

Matt Pinto, fundador y presidente de la Prensa Ascensión y cofundador de la revista "Envoy" y "CatholicExchange.com", opina que la Iglesia podría hacer más en los medios de comunicación, dado el gran número de fieles.

Al serle preguntado que evaluase el actual estado de la editorial católica, Pinto dijo que "las publicaciones católicas en texto impreso y en Internet van teniendo pequeños éxitos, pero aún están muy lejos de lo que deberían ser en este punto de la historia cristiana en que estamos. En los últimos cinco años las publicaciones católicas han sido ingeniosas en la selección de sus títulos, en la comercialización y la presentación de sus libros."

"Me gustan mucho las palabras de Juan Pablo II dichas en el Día Mundial de la Comunicaciones en el año 2000. Él dijo que ‘los comunicadores católicos deben ser audaces y creativos para desarrollar nuevos medios y métodos de proclamación’, informó Pinto. "Hubo tiempos en el pasado en que la Iglesia permitió y aún desarrolló nuevas tecnologías. El religioso y el laico eran igualmente audaces y creativos. Hemos perdido mucho de este espíritu en estos recientes años."

Cuando se le pidió a Pinto que identificara algunos de los puntos débiles de las publicaciones de la Iglesia, dijo que "lo primero es un miedo subconsciente que muchos católicos tienen hacia el uso de los modernos medios de comunicación y de las técnicas seculares de comercialización. A veces nos parece que estamos enterrando la cultura o que estos métodos no son lo suficientemente buenos para el Evangelio. Esta sospecha limita seriamente nuestra habilidad para compartir el Evangelio con un mundo en necesidad desesperada. Debemos aprender el modo de ser relevantes sin poner en peligro las verdades de la fe."

Para Pinto es claro. "Debemos confiar en que si presentamos la doctrina católica en su totalidad – y aún con amor y de un modo que pueda entenderse en el tiempo actual- será convincente y atractiva.".

"De muchos modos, apenas estamos aún en la carrera. No tenemos prácticamente influencia en los medios seculares de comunicación. Rara vez aparece una reseña de nuestros libros en los periódicos regionales y mucho menos en la prensa nacional. Sólo tenemos unas cuantas estaciones de radio", indicó Pinto.

Sin embargo, se dan algunos signos de cómo pueden desarrollarse algún tipo de creatividad y esfuerzos. Hace 20 años se inició una de las más extendidas cadenas de televisión por monjas de clausura.


Jesucristo portador del agua viva

Este es el título de una reflexión sobre el fenómeno de la "Nueva Era", publicada recientemente por el Consejo Pontificio para la Cultura y el Diálogo interreligioso (Publicaciones Vaticanas 2000). Consta de una introducción, seis capítulos, dos apéndices y una bibliografía , todo en 90 páginas.

El documento reconoce que el atractivo de algunas de las ideas de la Nueva Era se debe al hecho de haber puesto una insuficiente atención sobre ciertos principios católicos de importancia, por ejemplo la dimensión espiritual del ser humano y la integración de lo espiritual

en toda la vida. Sin pretender que esta reflexión sea definitiva, el documento quiere hacer un estudio más profundo y clarificar ciertas ideas fundamentales cristianas, especialmente a aquellos que están involucrados en la predicación del evangelio y la enseñanza de la fe, para que pueda tener lugar un verdadero diálogo con aquellos que están influenciados por el pensamiento de la Nueva Era.

El primer capítulo busca responder a la cuestión de ¿por qué publicar una reflexión como ésta ahora? El inicio del tercer milenio es muy significativo para los astrólogos. El movimiento de la Nueva Era toma su nombre de la Era de Aquarius sobre el cual nos dicen los astrólogos que empiezan. El movimiento ha afectado a mucha gente y hay mucha confusión con respecto a ciertas ideas que emana del mismo. No es del todo correcto llamarlo un movimiento, ya que más parece ser una colección sincrética de ideas. La aceptación generalizada de muchas de estas ideas es un reto para la Iglesia. El documento acepta que las personas que son atraídas por el Nueva Era están con frecuencia motivadas por el deseo de una espiritualidad más profunda.

El segundo capítulo pretende dar una comprensión global de lo que está involucrado en las ideas de la Nueva Era. Dicho documento busca una comprensión verdadera para no presentar una caricatura. Las ideas de la Nueva Era son un testimonio de una revolución cultural, una compleja reacción a los valores e ideas dominantes de Occidente. Los capítulos sucesivos examinan y contrastan las ideas de la Nueva Era y la espiritualidad cristiana, reconociendo que el término "Nueva Era" no significa mucho en sí mismo. Lo que es verdaderamente importante es la relación del individuo, el grupo, la práctica o el producto con los principio del cristianismo.

Los apéndices presentan algunas de las ideas fundamentales de la Nueva Era en breves fórmulas junto con un útil glosario de términos. Este documento es muy útil para aquellos a quienes les gustaría saber un poco más sobre las ideas de la Nueva Era y que están preocupados por el modo en que estas ideas pueden o no estar incluidas en una visión cristiana de la vida.

 



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