Historias navideñas del Belén de hoy
Escenas navideñas proporcionan los medios para vivir a las familias de Belén

© Kinderhilfe   En la pequeña ciudad de Belén en el Medio Oriente, donde nació el gran Sanador, hoy allí se encuentra una herida abierta, un punto focal en una guerra de conflictos políticos, culturales y religiosos. Precisamente en el lugar adonde llegaron los ángeles para proclamar la presencia de Dios entre nosotros y donde los humildes pastores se unieron con los reyes para adorar a este Príncipe de la paz, precisamente allí, esta Navidad habrá poca paz.

Hoy en Belén viven 30.000 personas. Su “industria” primaria es el turismo y las innumerables actividades subordinadas, las cuáles dan para el vivir diario a muchas familias del lugar. A causa del aumento de la violencia y de la incertidumbre han desaparecido los turistas y con ellos desaparecerá la capacidad de un  sueldo suficiente para las familias.
 

Esta es la historia de dos hombres y 40 familias, prisioneros de este desorden y con la esperanza puesta en la Navidad.


Johny Abu Aita nació en una familia greco-ortodoxa de Belén. El hotel llevado familiarmente y  que daba trabajo a muchos en la familia, fue fundado por su padre y su abuelo. Al primer momento parece un hombre más bien tímido, pero esta apariencia desaparece pronto. Es un hombre muy educado que habla varias lenguas.


En el 2002 el hotel  de 160 habitaciones fue inicialmente ocupado y después destruído por los militares israelitas. El hermano de Johny, hace cinco años que se fue a trabajar a los Estados Unidos y envía dinero a la familia en Belén. Una ayuda para reconstruir el hotel, un piso cada vez. Johny, su mujer y su hija de 17 años y el hijo de 9 han preferido quedarse en Palestina y residen en la zona donde la tradición continua dice que es donde los pastores cuidaban del rebaño, cuando recibieron la importante noticia. Las primeras necesidades para vivir son carísimas. Mucho más para los Palestinos. En Israel, por ejemplo, el agua cuesta 1 shekel (4,5 shekels = US$1) por litro, mientras la misma cantidad vale en Palestina tres veces más,  un costo fuera de los bolsillos de casi todas las familias en estos tiempos. Nos dice Johny “ Debiérais saber, que el agua que aquí se vende es la nuestra”. Un litro de leche costará más o menos 5 shekels y para un litro de gasolina se necesita 5,4 shekels.


Las autoridades palestinenses gestionan algunas escuelas, pero en general son consideradas de inferior calidad. Las familias por esta razón pagan US$1.500 cada año por cada niño por frecuentar una de las escuelas religiosas.


Las posibilidades de viajar en el país es otro reto para las familias en estos días. “Mi hijo me ha dicho que no ha estado en Jerusalén desde hace seis años. Esto es imposible acutalmente. No puede dejar a Belén sin permiso de las autoridades israelitas” “Así sin embargo, he llevado a mi hijo de cualquier otra parte a Belén.”

 

Hassan Al Ahnad es musulmán y ha vivido en Belén por diez años junto a su mujer, dos hijos y un tercero que vendrá para marzo. Hassan se ganaba la vida trabajando como guía para varias agencias ocupándose de excursiones de 3-4 días a la semana en Tierra Santa. En octubre del 2005, tuvo su primer empleo como guía por cinco años.  La mujer trabajaba para las autoridades palestinenses. Imposibilitados ahora de ganar para vivir en sus habituales profesiones, Johny y Hassan ahora reresentan a 40 familias de Belén, las cuáles se dedican prevalentemente a la venta de objetos religiosos hechos para los peregrinos. En los últimos años estos dos hombres han viajado por nuestras casas Carmelitas de Straubing, Alemania, con 1,300 quilos de estos artículos. En Straubing han trabajado con el carmelita Fr. Rainer Fielenbach creando una red con otras organizaciones en toda Alemania para la venta de sus objetos.


La mayor parte de los objetos están ligados a escenas del Pesebre – María, José, el Niño Jesús, los reyes magos, los pastores y toda clase de animales de diversos tamños. También tienen venta de santos, símbolos religiosos y candelabros. Otros objetos son producidos por Oasis, un grupo para necesidades individuales especiales financiados por la Iglesia Greco-Ortodoxa. Ellos  venden también pequeños ángeles  construidos con los critales rotos de las vidrieras de la Iglesia de la Navidad en Belén. Las ventanas fueron destruidas durante la invasión de la ciudad en el 2002. De siete a ocho personas son las encargadas de la creación de estos Ángeles de la Esperanza. En tiempos mejores casi unas 700 a 900 familias de Belén trabajan en la producción de objetos religiosos. La madera se consigue de la tala de los olivos. Después de tres años expuesta al sol para que se seque, la madera se trabaja a mano, aunque se utilicen  también instrumentos de dentista para limar en fino y dejarlos nítidos y bien pulidos. Como Belén tiene pocos árboles, la madera viene de toda la región.


El comienzo de la guerra puso fin a la procesión de turistas y a las ganancias de estas familias de Belén. Sin embargo un pequeño barrunto de esperanza promovido hace ya tiempo, aunque recorta nuestra cultura, lengua y religiones parece que ha asomado a la superficie, bien que asistido por el sentido del negocio. Usando contactos establecidos fuera del pais y contando con las fuerzas negociadoras propias, Hassan y Johny han propuesto a estas familias el promover estos artículos y venderlos bajo comisión fuera del pais.


“Muchísimas personas decían que lo harían”. “Ellos saben trabajar con la madera, pero no pueden comérsela” dice Hassan.

Hace cuatro años Hassan y Johny llamaron a los amigos en Alemania. Hicieron una llamada a los Carmelitas de Straubing. Fueron recibidos cariñosamente por la comunidad carmelita y por la gente de la zona. “Este primer año ha sido magnífico. Han venido muchas gentes para comprar cosas”. Algunas se llevaban la mercancía diciendo: “Esto lo venderemos nosotros en nuestras iglesias”,  o también organizaban fiestas propias para vender los objetos.


Un hombre desconocido ha venido en las primeras horas de la jornada para llevarse artículos y venderlos en una fiesta de su propia organización que él representa. “No sabemos quién es, pero él nos traerá el dinero”. Todas las personas que han venido para llevarse objetos, luego han vuelto con el dinero, dice Johny. Fr. Rainer ha viajado a Palestina y se ha reunido con muchos artistas para sembrar confianza. Parece que funciona la cosa. Una red de monasterios e iglesias en toda Alemania les provee de puntos de venta por lo realizado. También ha comenzado ya la venta en Estados Unidos.

William J. Harry, O. Carm.
ONG Carmelita

Para más información: The International Center of Bethlehem.


 

 

Johny Abu Aiti (isquerda) y Hassan Al Ahmad

 

Convento carmelita de Straubing, Alemania
 

Hassan Al Ahmad y Johny Abu Aita con William J. Harry, O. Carm.